170. II [Mi mirada es nítida como un girasol.]

Poema #170.

II.

 

Mi mirada es nítida como un girasol.

Tengo la costumbre de andar por los caminos

mirando a la derecha y a la izquierda

y de vez en cuando mirando para atrás…

Y lo que veo a cada instante

es lo que antes nunca había visto,

y me doy buena cuenta de ello.

Sé sentir el asombro esencial

que tiene un niño si, al nacer,

de veras reparase en que nacía…

Me siento nacido a cada instante

a la eterna novedad del mundo…

 

Creo en el mundo como en una margarita

porque lo veo. Pero no pienso en él,

porque pensar es no comprender…

El mundo no se ha hecho para pensar en él

(pensar es estar enfermo de los ojos),

sino para mirarlo y estar de acuerdo…

 

Yo no tengo filosofía: tengo sentidos…

Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa lo que es,

sino porque la amo, y la amo por eso,

porque quien ama nunca sabe lo que ama,

ni sabe por qué ama, ni qué es amar…

 

Amar es la eterna inocencia,

y la única inocencia es no pensar…

 

Alberto Caeiro.

Heterónimo de Fernando Pessoa. Es considerado el “Maestro” por todos los “del grupo”. Murió de tuberculosis después de vivir en casa de su tía-abuela con una modesta renta posterior a la muerte de su padre y madre. Es conocido como el poeta-filósofo, aunque él rechazaba el título y pregonaba una “no-filosofía”, creía que los seres simplemente son: se irritaba con la metafísica y cualquier tipo de simbolismo de la vida. Nace como el poeta de la espontaneidad, del candor y del instinto, como desarrolla en este poema. Aquí pueden leer otro poema suyo y leer más sobre Pessoa.

Volverse elemental, sólo ser. No pensar, sentir. Despojarse de todos los pensamientos, de todas las ideologías y, a través de la inocencia, descubrir el mundo, en cada instante, como algo nuevo. Al contrario de la frase que dice que no hay “nada nuevo bajo el sol”, todo es nuevo en el mundo para nosotros, de esta manera. Hablamos de lo que amamos, y así nos conectamos con el mundo, con la Naturaleza, con todo. Nos entregamos a los sentidos, al asombro esencial, al amor.

¿No es así? Hablamos de algo no porque sepamos lo que es, sino porque lo amamos: sin saber qué es, ni por qué amamos, ni siquiera qué es amar. Sólo amamos.

@SaetasdeLuis

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