183. Trayectoria del polvo

Poema #183

Trayectoria del polvo

VII
He aquí que la muerte tarda como el olvido.
Nos va invadiendo, lenta, poro a poro.
Es inútil correr, precipitarse,
huir hasta inventar nuevos caminos
y también es inútil estar quieto
sin palpitar siquiera para que nos oiga.

Cada minuto es la saeta en vano
disparada hacia ella,
eficaz al volver contra nosotros.

Inútil aturdirse y convocar a la fiesta
pues cuando regresamos, inevitablemente,
alta la noche, al entreabrir la puerta
la encontramos inmóvil esperándonos.

Y no podemos escapar viviendo
porque la vida es una de sus máscaras.

Y nada nos protege de su furia
ni la humildad sumisa hacia su látigo
ni la entrega violenta
al círculo cerrado de sus brazos.

Rosario Castellanos

Poeta, novelista y promotora cultural mexicana. Nació en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925. Estudió Filosofía y Letras. Fue galardonada con diversos premios. Falleció en Tel Aviv, el 7 de agosto de 1974. Anteriormente publicados aquí: “Ajedrez” y “Lamentaciones de Dido”

En la mitad. Allí, entre la conciencia y el olvido se siente el borde final.  Cómo se debe vivir, cómo se debe morir, trayectoria entre amasarse y deshacerse. La muerte espera toda la vida y aunque nada nos protege de su furia, imaginar que termina en un abrazo cerrado serena un alma sedienta de vida.  En cualquier dirección los caminos van hacia ella. Es el final ineludible, ese punto que añoran los dioses. Y llegará y lo tomará todo. Ella tendrá la vastedad de mis días y yo,  su abrazo infinito.

@LauraAlessR

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182. Máquinas de ahora

Poema #182.

Máquinas de ahora.

 

Va naciendo temor en el engranaje, el no de la pausa,

y perdiéndose la esperanza de vencer, el sí de la pelea,

tragaluz en el candado, herraje en las ciudades,

posibilidad trunca en cada cuarto.

 

En un hermoso abrazo el escogido felicita al héroe

y éste se conturba; porque le falta tiempo,

porque no puede visitar a su madre, porque junta sueldos

y vive en ínfima condición, filtrado por el miedo.

 

A punto de que lo consideren abatido, brinda y exalta

y va sentándose con el segundo, con el quinto,

y canta como si fuera día de fiesta y en su voz

no hay limadura, ni afrenta, ni violencia.

 

Adentro está la máquina. Exaspera. Y por más

que él se balancee a la derecha, algo lo inclina a la izquierda,

y la subsistencia se hace hiladiza

y el aceite se sobrepasa en lo profundo.

 

Allí está la fábrica sacando azules enlatados

y amores con tuercas y rígidos maniquíes de pasión.

Allí los mecanismos dando saltos salvajes

en frascos con tapas de lujuria, en paraísos

con serpientes de cien hojas.

 

Y el héroe no alcanza el cielo,

lo agarran manos, pinzas, hierros de amplia boca:

y así goza, no tanto a solas como fecundado

por multitudes que aman con piezas voladoras.

 

Jesús Sanoja Hernández.

Graduado en Letras en la Universidad Central de Venezuela, nació en Tumeremo en 1930 y falleció en Caracas en el año 2007. Fue miembro fundador del grupo literario “Tabla Redonda”, y cofundador de importantes revistas literarias venezolanas, como Cantaclaro, Tabla Redonda y Cambio. También fue columnista de varios periódicos, actividades que lo llevaron a recibir Premios importantes de periodismo. Este poema pertenece a su poemario “La mágica enfermedad”, una de las joyas poco conocidas de la poesía venezolana y único libro del poeta. Fue divulgado -pero no ganador- en el Premio José Rafael Pocaterra de 1968.

Surgen preguntas que se conectan con las palabras que va trazando el poema. Me pregunto: ¿podrá surgir un héroe de una estirpe de cobardes? ¿podrá surgir un cobarde de una estirpe de héroes? La historia estará, con seguridad, plena de ejemplos que avalen mis preguntas, pero qué dirá nuestro tiempo, nuestro ahora. ¿Qué somos hoy en día? ¿Máquinas u hombres? ¿Qué nos aviva, qué nos mueve? Quizás un montón de cosas nos mantienen en la vía cotidiana, nos abaten, nos extirpan la esperanza de vencer, la vida, la posibilidad de alcanzar el cielo… ese cielo que siempre se ha reflejado en nuestros ojos.

@SaetasdeLuis

181. te preguntas para qué has de escribir…

Poema #181

te preguntas para qué has de escribir

si ante el libro de poema predilecto

todas las palabras nombran lo que

tus sueños dibujaron

.

y estás plena de imágenes ajenas

.

te conmueves con un mínimo sonido

el soplo de las cosas persistiendo

mientras entras en la tarde

y ya es imperativa tu renuncia

entonces entiendes que callar

es el poema

Eleonora Requena

Poeta venezolana. Nace en 1968. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Se desempeña como docente. En poesía ha publicado: “Sed” 1998, “Es de día” 2004, “Ética de aire” 2008, entre otros.

Y “entonces entiendes que callar / es el poema”.

@LauraAlessR

180. [Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos]

Poema #180.

 

Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos

me serían bastantes y de sobra.

Tantos como la arena que de Libia

yace con laserpicios en Cirene,

entre el ardiente oráculo de Júpiter

y el sepulcro del viejo y sacro Bato;

o tantos como estrellas que contemplan,

cuando calla la noche, los amores

furtivos de los hombres. Tantos besos

a este loco le bastan y le sobran:

que no puedan contarlos los mirones

ni echarles maldiciones envidiosas.

 

Catulo.

 

Poeta latino que nació en Verona en el año 87 a.C. y murió en Roma alrededor del 57 a.C., donde estudió, se enamoró de Clodia, casada con el gobernador de la Galia Cisalpina y hermana del tribuno Plubio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Ella aparece en sus versos con un nombre de valor métrico equivalente, Lesbia, que refiere a la afición común de los amantes a Safo de Lesbos. Continúa hablando de la misma manera amorosa que en otro de sus poemas, publicado anteriormente.

Algunos de los temas del otro poema publicado en el blog se repiten: los besos y su cantidad, la posibilidad de que los mirones los cuenten y, así, les echen maldiciones envidiosas, y el deseo de más que siempre tiene el enamorado. ¿Cuántos besos son suficientes, siquiera, cuántos bastarían para quedar satisfechos? Tantos como las estrellas o los granos de arena, porque resultan incontables. Entregarse al amor es entregarse a lo infinito, a lo inconmensurable. Nos entregamos a eso que nos envuelve y nos excede, nunca es bastante, nunca de sobra.

@SaetasdeLuis

179. Coreografía

Poema #179

Coreografía

                                                             Para mí amigo Carlos Cortés

En fin
que no he vivido nada.
No sé qué cosa es una guerra
y tengo como prisión al cuerpo
y alma como campo de batalla.

Me debato entre la duda
de reflexionar o fluir;
esto es situarse en el palco de los espectadores,
o estar
en cada íntimo instante del milagro.

Vivo de pedacitos,
pero aspiro a la totalidad,
es decir a Mozart y al poema que me redima
y me revele los espacios absolutos
y la nada.

Percibo de mí
los sitios más secretos:
la culpa,
una tercera conciencia de las cosas,
la dualidad del pensamiento,
la ira pequeña
por lo que ya ocurrió.
Pero he vivido poco. Treinta años.
Dos amores de piel
y un querer abandonar
esta espera que me señala la vida.

Anhelo la anarquía,
el más tierno desorden del amor,
la cábala
los relojes de arena y una habitación sencilla.

Quiero tener un destino trazado de antemano,
encontrarme con Dios
y los abismos
y no tener conciencia de la llama.
Ser la llama misma y la aventura.

Pero vengo de soledades últimas,
de conversaciones que nunca concluyeron,
de espejos que me miraron desde la infancia hasta ahora,
de abandonados armarios de caoba que fueron
de tías o de abuelas remotísimas.

Cuán poco he vivido.
No conozco la guerra. Y tampoco la paz.
Me duele la orfandad,
el desarraigo,
el sentirme extranjera en cualquier sitio,
el no pertenecer
a una familia o a una patria.

No puedo narrar una batalla;
ni hablar del hambre y de la peste,
ni escribir la canción de algún soldado herido,
ni hablar de mujer violada,
ni decir cómo es un cementerio después de una llovizna.

Pero anhelo decir en el poema
que la vida me conmueve,
que respiro mejor cuando me entrego,
que necesito amar de la manera más simple y primitiva.
Me gusta la paz y la defiendo
y la guerra cuando es justa,
y el sabor de las mandarinas cuando llega el verano,
que me gusta ser una y arraigarme en el cosmos,
y sentir que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,
aunque no haya vivido,
aunque mi hambre sea de infinito,
aunque no sepa expresar
que por alguna razón precisa estoy aquí,
a punto de vencer,
a punto de morir,
de vivir.

Mía Gallegos

Poeta costarricense. Nació en San José en 1953. A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro “Golpe de Albas”, luego el premio Alfonsina Storni  en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Sus poemas han sido traducidos al inglés e incluidos en antologías de poesía latinoamericana. Autora de “Los reductos del sol” 1985, “El claustro elegido” 1989 y “Los sueños y los día” 1995.

Para decir paso a paso. Movimientos coordinados de un cuerpo que se expresa.  El cuerpo danzante de mujer recorre el poema. Lenguaje ordenado para mostrar cómo se debate, se entrega, se desliza el cuerpo de mujer.  Para aprender, una y otra vez, cómo vivir, anhelar, narrar y sentir a través del poema.  Perderse siempre, rutas fuera del camino para reencontrarse en el lenguaje. Para ser, para saber y olvidar; para dejar(se) en las letras.

@LauraAlessR

178. Buena justicia

Poema #178.

Buena justicia.

 

La ardiente ley de los hombres

de la uva hacen vino

del carbón hacen fuego

de los besos hacen hombres

 

La dura ley de los hombres

quedar intacto a pesar

de las guerras y la miseria

a pesar de los peligros de muerte

 

La dulce ley de los hombres

transformar el agua en luz

el sueño en realidad

y los enemigos en hermanos

 

Una ley antigua y nueva

que se va perfeccionando

desde el fondo del corazón del niño

hasta la razón suprema.

 

Paul Éluard.

 

Poeta francés, seudónimo de Eugène Grindel, nació en Saint-Denis en 1895 y murió en Charenton-le-Pont en 1952. En 1914 fue llamado a las filas, pero abandonó las armas afectado por una gangrena pulmonar. Entró en contacto con Aragon, Breton, Soupault, Paulhan y Picabia, con quienes en París participó en las manifestaciones del movimiento dadaísta, y con quienes luego inauguró el surrealismo. También publicó textos de carácter poético en colaboración con la resistencia luego de afiliarse al partido comunista.Este poema pertenece a su libro de 1952, “Los senderos y la ruta de la poesía”.

La ley de los hombres… ¿Cuál es la ley de los hombres? ¡Cuántas leyes tenemos que no son parte de una justicia tan buena! Y aún así, está esta ley “antigua y nueva”, quizás porque ha estado en todos los hombres, pero cada uno de nosotros ha de redescubrirla, esa ley que es ardiente, dura, dulce, y muchas cosas más. ¿Cumplimos esta ley en todos sus aspectos? ¿Tenemos una buena justicia en nosotros mismos? No es una ley de multitudes, sino una que va “desde el fondo del corazón del niño hasta la razón suprema.”

@SaetasdeLuis

177. Somari

Poema #177

Somari

La poesía debe ser vista como un cuerpo

al que todos desean besar

(aunque quema)

y poseer

(aunque se deshace en las manos).

Gustavo Pereira

Poeta, ensayista y crítico literario venezolano.  Nació en Margarita en 1940. Fue miembro del grupo “Símbolo”. Ha recibido diversos  reconocimientos, entre ellos: el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1988), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Nacional de Literatura de Venezuela (2000). En 2008, el Festival Mundial de Poesía (5ªedición) fue dedicado a Gustavo Pereira. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Éste es el segundo Somari publicado en el blog. Poemas caracterizados por su brevedad y frescura, como el mismo autor señala.

Poesía. Cuánta combustión encierra y esconde la poesía. Allí reposa dormida las pequeñas brasas de la palabra, esperando una voz. El poema al ser leído en vos alta se enciende, revive, mostrando así las siluetas que esconde a contraluz. Para luego deshacerse en cenizas, ellas quedan esparcidas por allí, por los rincones, por nuestros rincones. Y así, resonar cuando el más simple suspiro las evoque. Una danza de luz que trasciende en cenizas, un cuerpo que se entrega.

@LauraAlessR