130. La aurora

Poema #130.

La aurora.

 

La aurora de Nueva York tiene

cuatro columnas de cieno

y un huracán de negras palomas

que chapotean las aguas podridas.

 

La aurora de Nueva York gime

por las inmensas escaleras

buscando entre las aristas

nardos de angustia dibujada.

 

La aurora llega y nadie la recibe en su boca

porque allí no hay mañana ni esperanza posible.

A veces las monedas en enjambres furiosos

taladran y devoran abandonados niños.

 

Los primeros que salen comprenden con sus huesos

que no habrá paraíso ni amores deshojados;

saben que van al cieno de números y leyes,

a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

 

La luz es sepultada por cadenas y ruidos

en impúdico reto de ciencia sin raíces.

Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes

como recién salidas de un naufragio de sangre.

 

Federico García Lorca.

Trazosdelamemoria.wordpress.com

"La aurora de Nueva York gime / por las inmensas escaleras / buscando entre las aristas / nardos de angustia dibujada."

Poeta, dramaturgo y prosista español, adscrito a la Generación del 27. Nació en Granada en 1898 y murió ejecutado tras la sublevación militar de la Guerra Civil Española por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Hay otro poema en el blog de su mismo libro, “Poeta en Nueva York”, que fue escrito entre 1929 y 1930, durante la estancia del autor como becario en Columbia University.

Ver a la ciudad a través de los ojos de otro, ver la ciudad a través de los ojos del poeta. La “puesta en contacto de un mundo poético con el mundo poético de Nueva York”. Suponemos (esperamos) que cada persona percibe el mundo de una forma distinta, especialmente el poeta. Su sensibilidad y su manera de expresarse se cruzan con lo que es el lugar en el que está, de allí surge una manera distinta de expresarse, como este poema sobre la industrializada Nueva York y la aurora que se escurre por sus calles ajetreadas, siendo sepultada por ruidos, aristas, rascacielos y demás. ¿Qué es Nueva York? ¿Cómo percibimos su aurora, sus noches, su gente? ¿Será verdad que la aurora llega y nadie la recibe en su boca porque allí no hay mañana ni esperanza posible? Qué distante, y qué presente se nos dibuja la ciudad del poeta que vemos amanecer.

@SaetasdeLuis

Anuncios

Un pensamiento en “130. La aurora

  1. Escribí estas líneas antes de conocer la ciudad que el poeta dibuja, que amanece entre sus versos. Y sí, la aurora en Manhattan no llega, nadie la recibe, no hay mañana, no hay luz, ni esperanza. Todo eso se pierde entre las fauces que dibujan los altos edificios, entre las calles cuadriculadas y el caminar incesante. Hay algo en nosotros, que después de salir de la insomne ciudad nos devuelve un cierto placer de haberla recorrido. Es una pequeña comprensión de la ciudad en la que naufragué por un breve tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s