106. Luciérnagas

Poema #106.

Luciérnagas.

 

A las cinco de la tarde

cuando el resplandor se queda sin brillo

y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día

oigo el grupo bullicioso de niños

que salen a cazar luciérnagas.

 

Corriendo sobre el pasto

se dispersan entre los arbustos,

gritan su excitación, palpan su deslumbre

se arma un círculo alrededor de la pequeña

que muestra la encendida cuenca de sus manos

titilando.

 

Antiguo oficio humano

este de querer apagar la luz.

 

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar

la noche?

 

El tiempo nos ha vaciado de fulgor.

Pero la oscuridad

sigue poblada de luciérnagas.

 

Gioconda Belli.

 

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948. Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra; así como un tono fuertemente político, puesto que se opuso abiertamente a la dictadura del general Somoza. Durante años fue refugiada política, y militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El conflicto entre la luz y la oscuridad ha existido desde el origen de los tiempos, en incontables mitos. “Antiguo oficio humano este de querer apagar la luz”, dice el poema, mostrando a la humanidad más inclinada hacia la oscuridad. En ocasiones, los niños, en su inocencia, son crueles en sus juegos porque buscan alcanzar los límites de todo lo que hacen, experimentar todo lo que podría pasar.

Continúa el conflicto en el poema. La fuerza de la juventud reside en creerse capaz de hacerlo todo, como de poder iluminar la noche entera. El tiempo, dice la poeta, se encarga de vaciarnos de ese fulgor, y de hacernos caer en cuenta de la vastedad. Pero -y es un “pero” clave, que mantiene la vida-, “pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas”. Quizás no seamos capaces de iluminar la noche, pero somos capaces de poblarla de luz.

@SaetasdeLuis

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Un pensamiento en “106. Luciérnagas

  1. Es la naturaleza, ella sabe más de nosotros que nosotros de ella. Y allí está, en esta oscuridad poblada de luciérnagas. Habrá entonces que decidir, si seguir tratando de atrapar y apagar la luz o dejarse guiar por ese hilo luminoso en la noche oscura. Me han contado que seguir caminos a media luz es peligroso pero todos conducen a un descubrimiento.

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