122. VI [Elena es alga de la tierra]

Poema #122.

VI.

 

Elena es alga de la tierra

Ola del mar.

Existe porque posee la nostalgia

De estos elementos,

Pero Ella lo sabe,

Sueña,

Y confía,

 

De pie sobre la roca y el coral de los abismos.

 

En realidad, Elena

Conoce las cosas simples,

Porque antes de ser doncella

Fue Sirena y Ondina,

Y antes de ser

Sirena y Ondina,

Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.

 

Yo debí caer en la calzada, y rememorar,

Oh huésped delirante;

Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo,

A mí me separaron.

 

Tuve otro amor

Puro como el éxtasis

Frágil como la fantasía,

Absoluto como mi otro amor.

 

Oí una trompeta de bruma en el desierto

Mis halcones salieron del follaje.

 

En todas las estaciones

En el otoño o en la primavera

Elena es alga de la tierra

Ola del mar.

 

Juan Sánchez Peláez.

Poeta venezolano (1922-2003), nacido en Altagracia de Orituco, Guárico. Premio Nacional de Literatura en 1975, doctor honoris causa de la Universidad de Los Andes en el 2001. Este poema pertenece a su segundo libro, Animal de costumbre, aunque hace una referencia a la Elena que titula su primer libro: Elena y los elementos.

Esa mujer recurrente, con forma o sin ella, que traza una historia en nuestros poemas, que continúa apareciendo en las páginas que escribimos, que es, fue y será. Esta Elena de la que habla el poeta sabe de los elementos, de lo primigenio, y lo sabe porque, antes de ser mujer, fue una ninfa acuática, una criatura más cercana a la esencia, y antes de eso fue la misma naturaleza, fue esencia misma. Esos rastros de fuego, torbellino, número, son los que la descubren elemental y delirante, siempre presente. Es por esto que resulta absoluta, Ella y cualquier otro amor, y la figura de la mujer, y la figura de Elena en todas las mujeres, y el encuentro con esa criatura cercana a lo elemental, como dicen los versos de William Carlos Williams: “No todas las mujeres son Helena, eso lo sé, pero Helena habita en sus corazones.”

@SaetasdeLuis

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121. Sueño que soy la muerte de Orfeo

Poema #121

Sueño que soy la muerte de Orfeo

Camino rápidamente a través de las estrías de luz y sombra
que arroja una arcada

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes
y estos poderes limitados severamente
por autoridades a las que pocas veces veo el rostro.
Soy una mujer en la plenitud de la vida
que conduce a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro
por un paisaje de crepúsculo y espinas.
Una mujer con una cierta misión
que la dejará intacta si se obedece al pie de la letra.
Una mujer con los nervios de una pantera
una mujer con contactos entre los Ángeles del Infierno
una mujer que siente la grandeza de sus poderes
en el preciso momento en que no debe usarlos
una mujer comprometida con la lucidez
que ve, a través de la confusión, los fuegos humeantes
de estas calles subterráneas
a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento,
por el lado equivocado del espejo.

Adrienne Rich

Poeta norteamericana. Nació en Baltimore en 1929. Fue intelectual, crítica y activista lesbiana. Casada con Alfred H. Conrad, participó en movimientos feministas y publicó “Necessities of Life”, “Selected Poems” en 1967,”Leaflets” en 1969, “Time’s Power” en 1989,  entre otros. Fallece el 28 de marzo de 2012. Gracias poeta.

¿Dónde he de encontrarme con mi poeta muerto? ¿Dónde está la imagen que me diferencia del reflejo? Hay caminos que son para recorrerse en solitario, tal vez con alguna que otra sombra. Es que quizás, viene el reconocimiento de sí mismo en el momento en que se pisa la última línea de la lucidez. ¿Soy yo, entonces, quien apagó su lira?

@LauraAlessR

120. Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero

Poema #120.

Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero.

 

¿Miras este gigante corpulento

que con soberbia y gravedad camina?

Pues por de dentro es trapos y fajina,

y un ganapán le sirve de cimiento.

 

Con su alma vive y tiene movimiento,

y adonde quiere su grandeza inclina;

mas quien su aspecto rígido examina

desprecia su figura y ornamento.

 

Tales son las grandezas aparentes

de la vana ilusión de los tiranos:

fantásticas escorias eminentes.

 

¿Veslos arder en púrpura, y sus manos

en diamantes y piedras diferentes?;

pues asco dentro son, tierra y gusanos.

 

Francisco de Quevedo.

Escritor español nacido en Madrid en 1580 y fallecido en 1645. Nadie resume como él lo que fue la España del Barroco. Quevedo es conocido principalmente por su poesía, sin embargo escribió piezas de teatro, textos filosóficos, entre otros.  Hemos publicado con anterioridad dos de sus poemas amorosos. Éste pertenece a la musa Polimnia, según la división de sus poemas de acuerdo a las Musas, y “canta exprimiendo las costumbres del hombre y las procura enmendar”.

El soneto embiste directamente contra los poderosos, como muchos otros poemas de Quevedo, aprovechando para comparar la diferencia entre lo que es la apariencia física y la verdadera; se extrapola a cualquier persona, y a cualquier momento de la historia. Resulta problemático idealizar a una figura de poder, olvidar que es humana y es tal como cualquiera de nosotros. La distancia resulta en una “grandeza aparente”, una “vana ilusión” que acrecienta el poder de los tiranos. No importa todo lo Grande y poderoso que pueda ser, dentro son, igualmente, “tierra y gusanos.” Suele ser importante que recordemos esto con muchos gigantes soberbios que se creen grandes águilas de soberbia y gravedad, “pues asco dentro son.”

Algunos términos que pueden causar confusión: gigante, se refiere también metafóricamente a los poderosos y los Grandes de España; la fajina es leña menuda, astillas y desechos; un ganapán es un individuo de poco valor, cualquiera; el púrpura era el color de la realeza.

@SaetasdeLuis

119. Dedicatoria

Poema #119

 Dedicatoria

Varsovia 1945

Vosotros, a quienes no pude salvar,
escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
-Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
naciones o pueblos? Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
he descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis para que nunca más volváis.

Czesław Miłosz

Poeta polaco. Nació en Lituania el 30 de junio de 1911. También fue abogado y traductor. Tradujo al polaco obras de Baudelaire, T. S. Eliot, John Milton, Shakespeare, Simone Weil, y Walt Whitman. Miembro del grupo literario Żagary. Recibió el título de Doctor Honoris Causa en Letras por la Universidad de Míchigan en 1977 y el Premio Nobel de Literatura en 1980. Fallece el 14 de agosto de 2004.

El tiempo pasa y los cambios son necesarios. Es preciso dejar millo o alpiste a nuestros muertos y decir, finalmente, adiós. Hay que observar, sentir, a nuestra ciudad. Ella nos está hablando desde hace tiempo. ¿Dónde estamos? ¿Dónde está la poesía?

@LauraAlessR

118. [Narciso y biombo]

Poema #118.

 

Narciso y biombo:

uno al otro ilumina,

blanco en lo blanco.

 

Matsuo Bashō.

Nacido como Matsuo Kinsaku en Ueno, 1644; fallecido en Osaka, 1694. Fue el poeta más famoso del período Edo de Japón. Durante su vida, Bashō fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga. Es considerado uno de los cuatro grandes maestros del haikú junto a Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki. Bashō cultivó y consolidó el haikú con un estilo sencillo y con un componente espiritual. Su poesía ha conseguido renombre internacional, y en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales.

Al respecto de este poema, Octavio Paz dice que “traza en tres líneas la figura de la iluminación y, como si fuese un copo de algodón, sopla sobre ella y la disipa. La verdadera iluminación, parece decirnos, es la no-iluminación.

El haikú ofrece, en su sencillez, infinitas interpretaciones, nos da un pequeño agujero en la página a través del cual podemos vislumbrar una realidad, un instante. En este poema, como dice Octavio Paz, pareciera que el poeta dibuja con nitidez la claridad y luego nos la difumina con otro de sus trazos. Dos blancuras superpuestas, y la negación de la espiritualidad como la mayor de las espiritualidades. Un rasgo clásico de las filosofías orientales que también vemos en el Tao Te King: “El Tao que puede ser expresado. no es el verdadero Tao.”

@SaetasdeLuis

117. Hay un tiempo…

Poema #117

Hay un tiempo de echarse a pensar y un tiempo de arder

y días de caer rendidos bajo techo

Un tiempo de amar

hasta el fondo

y días de herrumbre inmersos en nuestras cosas

Hay un tiempo de tender la mano y un tiempo de golpear

y un recuerdo que naufraga en nosotros y un rostro que acaso hemos visto o no.

Gustavo Pereira

Poeta venezolano nacido en 1940. Ya tenemos varios poemas de él publicados en el blog. Fue miembro del grupo “Símbolo”. Ha recibido diversos  reconocimientos, entre ellos: el Premio Nacional de Literatura (2000), el Ramos Sucre (1997) y el Víctor Valera Mora (2011). Doctorado en la Universidad de París.

Concentrar el equilibrio de la vida en un poema. Entre eso que pasó y aquello que aún nos espera, hay tiempo para sentir, para pasar, para aceptar. Dejarnos, permitirnos pasar por cada uno de esos momentos para, así sin más, vivir a tiempo.

@LauraAlessR

116. [Esta será mi venganza]

Poema #116.

 

Esta será mi venganza:

Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.

 

Ernesto Cardenal.

Poeta nicaragüense nacido en Granada en 1925. Licenciado en Filosofía y Letras por la UNAM. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009. Este es otro de sus epigramas, que se puede definir como una “composición poética breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento principal, por lo común festivo o satírico”, según dice el DRAE.

Una venganza tan sencilla, pero tan terrible a su vez, triste y lamentable. Quizás hay muchas líneas en la historia escritas con esa venganza tácita.

@SaetasdeLuis