86. En pie

Poema #86.

En pie.

 

Conozco de tristezas

Sé de puertas cerradas

Sé de la espalda expuesta al látigo y al odio

Sé de lejanos difuntos cubiertos

de ceniza (sonajeros solitarios

abandonados en cunas sin nadie)

Sé de incertidumbres y sobrecogimientos

 

Imperativos como la desgracia dejaron en mis bolsillos

sólo este

retrato macilento

y apenas en mi pecho polvo amargo del desamor

 

Conozco de tristezas

 

Sobre mi nuca cuatro siglos de pólvora y de dogma

hincaron los

pulgares ensangrentados del desprecio y la humillación

Por sentirme humano dejé extirpar en mí las costumbres

de mis antepasados

y la leche pisoteada de sus heridas

Así inicié mi aprendizaje occidental

 

pues

de tristezas

 

¿Pero hasta cuándo las tristezas?

 

¡Ya no más tristezas en la casa que habito

En el plato que tiendo

No más llaves siniestras ni disparos en la noche ni golpes

en la

puerta en lo alto del sueño

cuando ato al alma pliegues de este amanecer

ganado a porrazo y a mordisco!

 

Gustavo Pereira.

 

En el blog ya se pueden conseguir dos poemas de este poeta y ensayista venezolano nacido en Margarita (1940) y que ha escrito más de una treintna de libros. Doctorado en la Universidad de París y fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Ha obtenido numerosos premios, como el Nacional de Literatura (2000), el Ramos Sucre (1997) y el Víctor Valera Mora (2011).

Todos, inevitablemente, conocemos de tristezas. Hay muchas religiones que consideran que venir a la vida es venir a sufrir, y que la salida de la misma es el fin del sufrimiento. Las tristezas que nos definen son diferentes; las que más hondamente se clavan en nosotros, las que nos dificultan mantenernos en pie, no son iguales para todos. Puede que sepamos de lo que habla el poema, cuando menciona algunas de esas tristezas, de las que sabe y que, de distintas maneras, todos vivimos. Todos sabemos de tristezas, de tristezas propias y ajenas, también de tristezas sociales y arquetípicas.

Muchas tristezas son, inclusive, un “aprendizaje occidental”, el lugar del que provenimos define buena parte de nuestros sufrimientos, de nuestra historia, de quiénes somos. ¿Podemos trascenderlo? Yo considero que sí, pero esencialmente todas esas cosas están sobre nosotros. Sabemos, pues, de tristezas. La vida nos las enseña, nuestra cultura las transmite, y escribimos una y otra vez sobre ellas; “¿pero hasta cuándo las tristezas?”, ya no más, quisieramos decir, como enuncia el poema, “no más llaves siniestras ni disparos en la noche ni golpes en la puerta en lo alto del sueño”… ya no más, ya conocemos bien lo que es la tristeza.

@SaetasdeLuis

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