64. Álbum

Poema #64.

Álbum.

No hay nadie en mi familia que haya muerto de amor.

Lo que pasó, pasó, pero nada de mitos.

¿Romeos tuberculosos? ¿Julietas con difteria?

Algunos, por el contrario, llegaron a la decrepitud.

¡Ninguna víctima por falta de respuesta

a una carta salpicada de lágrimas!

Siempre al final llegaba algún vecino

con rosas e impertinentes.

¡Y nadie se asfixió en un elegante armario

al volver de pronto el marido de la amante!

A nadie esos cordeles, mantillas y volantes

le impidieron salir en la fotografía.

¡Nadie con el infernal espíritu del Bosco!

¡Y nadie con su pistola en el jardín!

(Con una bala en el cráneo, pero por otros motivos,

murieron en alguna camilla.)

Incluso aquella del extático moño

y de ojos herrados como después de un baile,

zarpó en una gran hemorragia

no hacia ti, bailarín, y no por melancolía.

Quizá alguien antes del daguerrotipo,

pero de éstos del álbum, nadie que yo sepa.

Pasaban las tristezas, y los días uno tras otro,

y ellos, consolados, desaparecían de gripe.

Wislawa Szymborska.

Ya hemos publicado en dos ocasiones anteriores poemas de la Premio Nobel de Literatura en 1996. Nació el 2 de julio de 1923 y murió ayer, el 1 de febrero del 2012, con 88 años, por un cáncer de pulmón. Con respeto y admiración subo este poema de ella, una dama que fue siempre reconocida por ser amable, decente, irónica y modesta. Su poesía y su difusión la han hecho muy querida por quienes la leen y comparten la intimidad de sus poemas. Se suma a la lista de familiares que no han muerto de amor, puesto que, como dijo su ayudante, “murió tranquilamente mientras dormía”.

Ahora queda en nosotros, sus lectores, el continuar recordando sus versos, compartiéndolos y reviviéndolos con cada lectura. La poeta que no publicó más de 350 poemas y que, con ellos, alcanzó el más alto galardón en la literatura, tiene en ellos un estilo sencillo, íntimo, con una musicalidad extraordinaria y una universalidad que sólo transmite lo cotidiano expresado con una absoluta humildad. En este poema, lleno de referencias a la literatura y al arte, nos cuenta que en su familia nadie murió de amor, sino que todos tuvieron vidas cotidianas. Morir de amor… ¿Será posible tal cosa? ¿Valdrá la pena morir de esa manera?

Y los paréntesis, el uso de los paréntesis en sus poemas que, en mi opinión, resulta magistral. Hay otro poema en el que utiliza muchos y los intercala asombrosamente con el flujo del poema, quizás lo suba pronto. Si en las traducciones se preserva tan bien su musicalidad y su ritmo, sus juegos con el lenguaje, sobre el que la misma escritora dijo “el español es un latín bellamente estropeado”, me he preguntado en muchas oportunidades cómo se escucharán, cómo se sentirán, leídos en su idioma original. Gracias por la poesía, Wislawa Szymborska. Otra gran escritora que acompaña a los que firmaron con las iniciales W.S.

@SaetasdeLuis

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