54. Velas

Poema #54.

Velas.

Días por llegar están delante nuestro

como una fila de velas encendidas…

doradas, cálidas y vívidas velas.

 

Días pasados caen detrás nuestro,

una lóbrega fila de velas consumidas;

todavía humean las más próximas,

frías, fundidas y torcidas.

 

No quiero mirarlas: sus formas me entristecen,

me entristece recordar su luz original.

Miro adelante mis velas encendidas.

 

No quiero girarme, no quiero ver, aterrado,

con qué rapidez esa oscura fila se alarga,

con qué rapidez una nueva vela muerta sigue a otra.

 

Constantino Cavafis.

Poeta griego, uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna. Vivió en Alejandría, Egipto, entre 1863 y 1933. Algunos de sus poemas más conocidos son Ítaca y La ciudad. Su obra tiene una refinada cultura grecolatina y una subyacente ironía; su escritura es madura, con remembranza de la juventud; habla, también, de la experiencia humana en sí misma, de forma atemporal y global. Puede leerse más sobre su vida en los otros dos poemas que hemos comentado.

El tiempo como una sucesión de velas que se agotan; como si cada una de ellas representara un día de nuestra existencia, y se fuesen apagando una tras otra, inexorablemente; dejando en el pasado una oscura fila de cera derretida, fría y oscura; mientras la llama de los días por venir se tambalea en una habitación oscura, en la incertidumbre desde la que vemos hacia adelante: una fila de velas que apenas iluminan el camino, hacia atrás: la moldeada oscuridad de los días que pasaron.

Con qué rapidez pasamos de una vela a otra, con qué rapidez se gastan y se apaga su llama y se acumulan días pasados, mientras observamos cómo se oscurece el cuarto cada vez más, mientras buscamos qué hacer con cada una de esas velas que (creemos) nos quedan, con cada uno de esos días, buscando comprender; buscando hacer algo más con esas llamas que desaparecen, algo que permita que la luz prevalezca; y le cantamos a la llama, como le canta Martin Kaubish en sus versos: “Llama, tumulto alado, / oh soplo, rojo reflejo del cielo / quien descifre tu misterio / conocerá el secreto de la vida / y de la muerte…”

@SaetasdeLuis

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Un pensamiento en “54. Velas

  1. Recuerdo: “La llama es precaria y pujante. Un soplo la apaga, una chispa la enciende. La llama es nacimiento fácil y muerte fácil. Vida y muerte pueden yuxtaponerse en ella. Vida y muerte son, en su imagen, contrarios que se complementan.” G.B.

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