46. El amor después del amor

Poema #46.

El amor después del amor.

 

El tiempo vendrá

cuando, con gran alegría,

te saludarás a ti mismo al llegar

a tu puerta, en tu espejo,

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

 

y dirá, siéntate aquí. Come.

Amarás de nuevo al extraño que fue tú mismo.

Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor

a ti mismo, al extraño que te ha amado

 

toda tu vida, a quien ignoraste

por otro amor, y que te conoce de memoria.

Baja las cartas de amor de las repisas,

 

las fotografías, las líneas desesperadas,

arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Haz un festín con tu vida.

 

Derek Walcott.

 

Poeta, dramaturgo y artista visual caribeño, nació en Castries, Santa Lucía, en 1930. En 1992 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. Su obra tiene cierta relación con el simbolismo de los mitos y la cultura, pero se mantuvo independiente de las escuelas de realismo mágico que se desarrollaron alrededor de la misma época de su escritura. Tiene un poema épico titulado Omeros, que es una reescritura alusiva de la tradición homérica sobre un viaje por el Mar Caribe. Sobre este poema se pueden encontrar traduciones muy diversas que se acercan en mayor o menor grado al poema en su idioma original y lo que transmite.

Le sucede a muchas personas que, al entregarse a amar a otra persona, se olvidan de sí mismos y de quienes son, creen que su vida y su manera de ser y de existir está en conocer a la otra persona, en compartir siempre con ella y en no separarse jamás, porque cuando la otra persona se va, se sienten vacíos. Es lo mismo que le sucede a quienes no pueden convivir con el silencio, porque el silencio los invita a enfrentarse a sí mismos, a lo que son, y a conocerse, lo que resulta insoportablemente incómodo para algunos. Según veo, el poema plantea que “el amor después del amor” es el que sucede cuando las personas comprenden que se han estado ignorando a sí mismos durante toda la vida, buscándose en una relación de pareja tras otra, pensando que se encuentran a sí mismos cuando la relación funciona bien, y sintiéndose desorientados cuando no es así.

Hasta que llega el día, y “el tiempo vendrá”, en el que se encuentran a sí mismos en el espejo, se saludan y se dedican a conocer al “extraño” que siempre fueron para sí mismos, y que finalmente cobra vida más allá del espejo, y entonces toda la vida cambia, la que fue, la que es y la que será, y parece ser entonces cuando realmente es posible ser y entregarse; cuando hacemos caso a la inscripción que estaba sobre el templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”, y partimos de allí.

@SaetasdeLuis

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