40. La ciudad

Poema #40.

La ciudad.

Dijiste: “Yo iré a otra tierra, a otro mar.

Otra ciudad mejor que ésta ha de hallarse.

La fatalidad condena, aquí, todos mis esfuerzos;

y mi corazón -como un muerto- está bajo tierra.

¿Hasta cuándo permanecerá mi espíritu en este marasmo?

Hacia donde dirijo la mirada, en todas partes

sólo veo los negros escombros de mi vida aquí

donde he pasado tantos años, destruido y perdido”.

 

Nuevos lugares tú no encontrarás, ni otros mares.

La ciudad te ha de seguir: vagarás por estas mismas calles,

en estos mismos barrios envejecerás

y bajo estos mismos techos habrás de encanecer.

Siempre en esta ciudad terminarás. En cuanto a ir a otra parte

-ninguna esperanza- nada de barco, nada de ruta para ti.

Como arruinaste tu vida en este pequeño rincón,

en toda la tierra también la destruiste.

 

Constantino Cavafis.

 

Uno de los mayores exponentes del renacimiento de la poesía griega moderna (Alejandría, Egipto 1863-1933). Fue periodista y funcionario; aunque publicó poco en vida, luego de fallecer su obra ha ido cobrando paulatinamente cada vez más fuerza. Su nombre presenta muchas diferencias en la escritura: Cavafy, Kavafy, Kavafis, etc. Ya publicamos uno de sus poemas más conocidos, Ítaca.

Éste es otro de sus poemas fuertemente urbano e introspectivo. En ocasiones la ciudad en la que estamos no es lo que deseamos que sea, sentimos que todo está mal, sucio, caótico, hecho escombros, y creemos que la solución es irnos a otra ciudad, a otro lugar que “sea mejor”, y en ocasiones no es así, en ocasiones huir y recorrer el mundo buscando algo nos lleva siempre a la misma ciudad que tenemos dentro de nosotros, que -consciente o inconscientemente- hacemos cada día, que vivimos. El mundo parece ser, nos muestra este poema de Cavafis, un reflejo de lo que nosotros somos, y así lo son las personas con las que nos relacionamos, lo que vivimos y lo que representa la ciudad para cada uno de nosotros. Sí, “otra ciudad mejor que ésta ha de hallarse”, pero comienza en nosotros mismos, en dejar de estar “destruidos y perdidos” y hacer algo al respecto. Me recuerda a una vieja historia oriental que plantea, de otra forma, lo mismo.

@SaetasdeLuis

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