34. Si

Poema #34.

Si.

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos pierden la suya y te echan la culpa;

 

si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o, siendo engañado, no pagar con mentiras,
o, siendo odiado, no dar cabida al odio,
y aún así no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría;

 

Si puedes soñar -y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar -y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar a esos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por bribones para trampear a los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;

 

Si puedes hacer un hatajo con todos tus triunfos
y arriesgarlos en una sola jugada,
y perder, y comenzar de nuevo desde tus orígenes
y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,

y aguantar cuando ya no queda nada de ti
excepto La Voluntad que les dice “¡Resistan!”;

 

Si puedes hablar con multitudes y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos

 

tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y -lo que es más- serás un Hombre, hijo mío.

 

Rudyard Kipling.

 

Escritor y poeta británico, nació en la India en 1865 y murió en Londres en 1936. Publicó, entre otras obras, la colección de relatos El libro de la selva (1894) y la novela de espionaje Kim (1901). Escribió este poema en 1896, con 31 años de edad. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1907, siendo el primer inglés en recibirlo. “If” de Rudyard Kipling, en inglés, en The Wondering Minstrels.

Éste es de los pocos poemas que recuerdo haber leído y escuchado en mi infancia, de esos poemas que tuve la oportunidad de encontrarme en mi crecimiento y de ir leyendo desde diferentes puntos de mi vida. Recuerdo a mi padre mostrándomelo y compartiéndolo conmigo. Ahora que lo releo, encuentro que mucho de lo que plantea hizo eco en mí. Kipling plantea una filosofía de vida que acepta las dificultades de la existencia y que propone una actitud para afrontarlas. Sabemos lo difícil que resulta arriesgarlo todo, así como volver a comenzar, pero debemos comprender que, en muchas ocasiones, esto es necesario, es parte de la vida y es lo que nos permite disfrutar los sesenta segundos de cada uno de nuestros minutos sobre la Tierra y, como dice Kipling, más que eso, ser hombres (y mujeres). Cada uno de los versos de Kipling invita a la reflexión, sus palabras quedan en nuestras mentes y nuestros corazones germinando, haciéndonos mejores. ¿No es ése el propósito de la poesía?

@SaetasdeLuis

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