16. Autopsicografía

Poema #16.

Autopsicografía.

El poeta es un fingidor.

Finge tan completamente

que hasta finge que es dolor

el dolor que de veras siente.

 

Y quienes leen lo que escribe,

sienten, en el dolor leído,

no los dos que el poeta vive

sino aquél que no han tenido.

 

Y así va por su camino,

distrayendo a la razón,

ese tren sin real destino

que se llama corazón.

 

Fernando Pessoa.

 

Nació en Lisboa en 1888 y murió en 1935, 47 años después, en la misma ciudad. Se ganaba la vida como traductor y tuvo más de 72 heterónimos, entre los que resaltan Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares. Ha resultado un personaje sumamente enigmático, y escribió sobre sí mismo: “si después de yo morir quisieran escribir mi biografía / no hay nada más sencillo. / Tiene sólo dos fechas / la de mi nacimiento y la de mi muerte. / Entre una y otra todos los días son míos”.

 

La “autopsicografía” es, por supuesto, una revelación sobre sí mismo, sobre su carácter como poeta y sobre sus múltiples heterónimos. De igual forma, revela un poco lo que la poesía procura. Escuché alguna vez, me parece que en V de venganza, que “los artistas mienten para decir la verdad, mientras que los políticos lo hacen para ocultarla”. No es la única manera de escribir poemas, pero es una de las que se usan para revelar, de alguna manera, lo inefable, aquello que directamente podría resultar imposible de transmitir, y que requiere de la evocación del artista para permitir que el lector se identifique con algo que puede estar sintiendo o no. Sin la poesía no tendríamos más que el silencio o la banalidad ante algunas emociones y algunos momentos de la vida. El poeta transmite emociones, las evoca y, así, las hace reales para quienes leen sus poemas. ¿Finge o no finge? Es uno de los dilemas del arte, si es “verdad” o no lo es… ¿importa?

 

@SaetasdeLuis

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3 pensamientos en “16. Autopsicografía

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