10. Manteniendo la integridad de las cosas

Poema #10.

Manteniendo la integridad de las cosas.

En un campo

soy la ausencia

del campo.

Esto es

lo que siempre ocurre.

Dondequiera que estoy

soy lo que falta.

 

Cuando camino

divido el aire

y el aire

siempre invade

el espacio

donde antes estuvo mi cuerpo.

 

Todos tenemos motivos

para desplazarnos.

Yo me muevo

para mantener la integridad de las cosas.

 

Mark Strand.

 

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, así como ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”.

Éste fue el primer poema de Mark Strand que leí. Me pareció (y todavía hoy me parece) que, con una sencillez casi superficial, expresa una trascendental profundidad, con un cierto parecido a los haikús japoneses y otros estilos de poesía que contienen, dentro de sí, revelaciones (si no es que todos los buenos poemas contienen, en sí mismos, revelaciones). “Yo me muevo / para mantener la integridad de las cosas”, ser y no ser. La poesía de Strand posee esa precisión y esa sencillez capaces de mover algo en nosotros, y en este poema tan elemental, corporal y humano es logra ese efecto en mí.

Continuamos en movimiento, como si viajaramo de vuelta a Ítaca, como si tuviesemos un propósito, una misión que cumplir. El aire, la naturaleza, se encarga de cubrir el espacio en el que ya no estamos, mientras que nos abre espacio hacia donde nos movemos. “Todos tenemos motivos / para desplazarnos”, ¿cuáles son los tuyos?

@SaetasdeLuis

9. Para leer en forma interrogativa

Poema #9

Para leer en forma interrogativa

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa…
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amas…
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga…
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

Julio Cortázar

Nacido en Ixelle (Bruselas) en 1914 de padres argentinos, Julio Cortázar es una figura reconocida en el mundo de las letras. Destacan entre sus obras: Rayuela, Historias de cronopios y de famas, Final del juego, 62 Modelo para armar, entre otros.  Lo nombran “maestro del relato corto” así como es clasificado dentro del movimiento surrealista. Aunque  es conocido como intelectual argentino, se nacionalizó francés. Fallece en París, Francia, en 1984.

La invitación para hacernos la pregunta…  ¿Cuántas veces nos henos permitido volver a aprender?

Vivimos en un mundo tan acelerado, donde el deber deja de lado completamente el querer y las cosas, las personas, la vida se nos pasan por alto. Será que dentro del trajín que se nos ha vuelto la vida, nos detenemos unos segundos a ver, a verdaderamente ver. Y  tocamos, verdaderamente tocamos las cosas simples del día a día.  Organizamos y planificamos los días, las semanas, hasta los años;  y el instante queda perdido en la agenda… el momento que la vida nos ofrece se cree merecido, se da por hecho, cuando es simplemente una azarosa oportunidad.

Este poema me recuerda a una de las frases de Rafael Cadenas “En la poesía se ha de sentir el sabor de eso que siendo lo más presente, no conocemos.” Y eso está en nosotros, eso somos nosotros, que aún viviéndolo (viviéndonos)  día a día, desconocemos.  Volver a lo sencillo, a lo casual, permitirse ser sorprendido con lo cotidiano, se nos olvida.

Y de saber… ¿Cuántas cosas damos por hechas, por aprendidas? Creo en deshacerse para armarse nuevamente… hay conceptos, sensaciones, nociones… que son necesario soltar, derribar para empezar de nuevo, volver a recordar: “…que uno debe tejer y destejer. Y de nuevo tejer y destejer” (Alecksander Wat).

@LauraAlessR

8. Sobre salvajes

Poema #8.

Sobre salvajes.

Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío Chirïké-yeetakuú, que significa Saliva de las Estrellas; a las lágrimas Enú-parupué, que quiere decir Guarapo de los Ojos, y al corazón Yewán-enapué: Semilla del Vientre. Los waraos del delta del Orinoco dicen Mejokoki (El Sol del Pecho) para nombrar al alma. Para decir amigo dicen Ma-jokaraisa: Mi Otro Corazón. Y para decir olvidar dicen Emonikitane, que quiere decir Perdonar.


Los muy tontos no saben lo que dicen

Para decir tierra dicen madre

Para decir madre dicen ternura

Para decir ternura dicen entrega


Tienen tal confusión de sentimientos

que con toda razón

las buenas gentes que somos

les llamamos salvajes.

Gustavo Pereira.


Poeta y ensayista venezolano nacido en Margarita en 1940. Doctorado en la Universidad de París y fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en el año 2000, y hace poco ganó el premio Víctor Valera Mora. Ha escrito más de treinta libros y, cabe destacar, le debemos el hecho de que la palabra ‘cultura’ aparezca en el preámbulo de la Constitución. De algo tiene que servir eso en algún momento, ¿no? Sería bueno si se hablara más sobre la cultura y su importancia.

Gustavo Pereira ha sido un defensor incansable de los derechos indígenas, y es realmente alguien en quien uno puede percibir la pasión sincera por el tema. Tuve la oportunidad de conocerlo y de escucharlo hablar en persona sobre los pueblos indígenas y, al comenzar a contar anécdotas y hablar más sobre sus vivencias, sus ojos brillan y su tono de voz cambia. Recuerda un montón de experiencias con la cultura indígena. Detalles maravillosos como los que deja plasmados en este poema, en el que vemos cómo el lenguaje es capaz de diferenciar enormemente nuestra manera de ver el mundo. La perspectiva indígena es naturalmente metafórica, mucho más esencial, conectada con la naturaleza. La cultura de una sociedad se enriquece con el conocimiento de otras culturas y el contacto e intercambio con las mismas; destruir y absorber no es tan enriquecedor como convivir, aprender de las otras culturas, como lo son las muchas culturas indígenas que tenemos dentro de nuestro territorio.

Comprender modos de vida y no juzgar. Es hermoso lo que muestra el poema, lo que dicen las lenguas indígenas sobre emociones que nosotros, también, sentimos, y la manera en la que lo hacen. Es hermoso notar que las palabras pueden disminuir el puente que las separa de las emociones, de la realidad, y de las cosas, y que hay palabras que pueden ser, en sí mismas, poesía. Si no juzgamos a otros como “salvajes” o “desiguales” por no compartir nuestros puntos de vista y aprendemos de ellos, nos abrimos a una nueva perspectiva, a una nueva posibilidad, y crecemos. Tanto los lenguajes como las culturas indígenas son realmente apasionantes, y hay mucho que podríamos (re)aprender de ellos.

Les dejo una carta del jefe Sioux de Seattle al presidente de los Estados Unidos en la época, una carta que Gustavo Pereira suele recomendar cuando habla del tema: http://www.ciudadseva.com/textos/otros/seattle.htm

@SaetasdeLuis

7. Definición de amor

Poema #7

 

Definición de amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

 

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

 

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo;

enfermedad que crece si es curada.

 

Este es el niño, Amor, éste es su abismo.

¡Mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!

 

Francisco de Quevedo

Fue un destacado escritor español. Nace en Madrid en 1580 y fallece en 1645. Pertenece al Siglo de Oro español. Quevedo es conocido principalmente por su poesía, sin embargo escribió piezas de teatro, textos filosóficos, entre otros.  Los poemas de Quevedo aparecen en su obra Parnaso, publicada luego de su muerte.

Desplazarse en el vaivén de las metáforas de Quevedo, danzar al compás de sus paradojas es reconocer un sentimiento que late en palabras. Añorado y rechazado por los hombres, el amor siempre ha sido un tema recurrente. Quevedo en su soneto nos regala una excelente definición de este.  Amor como niño solitario que es pura contradicción, pero que siempre encuentra cobijo en los corazones elegidos.

El juego de contradicciones a lo largo del poema y su primer verso  me recuerdan las palabras de Gastón Bachelard (pensador francés) que señala al definir el fuego: “Entre todos los fenómenos, verdaderamente es el único que puede recibir netamente dos valoraciones contrarias: el bien y el mal. Brilla en el Paraíso. Abrasa en el Infierno. Dulzor y tortura. Cocina y apocalipsis. Puede contradecirse…” (Psicoanálisis del fuego).  Quevedo nos evoca aquí al fuego-helado, a la soledad entre la gente, a  la libertad encarcelada;  me imagino entonces que el amor está íntimamente relacionado con el fuego, ese elemento que  germina fácilmente en el alma. Amor-fuego, serás así temido por los hombres porque los llevas a recorrer extremos continuamente, a un ritmo disonante…mas siempre hay corazones ansiosos de ti.

Sorprender entonces al Amor, aquellos danzantes que logren detenerlo justo en medio del camino…

@LauraAlessR

6. Amor feliz

Poema #6.

Amor feliz.

Un amor feliz. ¿Es normal,

serio, útil?

¿Qué saca el mundo de dos personas

que no ven el mundo?

 

Encumbrados hacia sí mismos sin mérito alguno,

dos al azar entre un millón, pero seguros

de que así tenía que ocurrir. ¿Cómo premio de qué?, de nada;

la luz llega desde ninguna parte.

¿Por qué cae precisamente sobre ellos y no cae sobre otros?

¿Ofende eso a la justicia? Así es.

¿Viola principios cuidadosamente almacenados, derriba

de su cima a la moral? Viola y derriba.

 

Mirad qué felices:

¡si disimularan aunque fuera un poco,

si fingieran aflicción para animar a los amigos!

Escuchad cómo ríen. Es insultante.

Qué lenguaje utilizan, aparentemente comprensible.

Y esas ceremonias suyas, esas celebraciones,

sus rebuscadas obligaciones de unos para con otros,

¡parece una conspiración a espaldas de la humanidad!

 

Resulta incluso difícil prever qué sucedería

si pudiera cundir su ejemplo.

Qué podrían hacer religiones, poesías;

qué se recordaría, qué se abandonaría,

quién querría permanecer en el círculo.

 

Un amor feliz. ¿Es necesario?

El tacto y el sentido común nos obligan a callar al respecto

como si de un escándalo en las altas esferas de la Vida se tratara.

Espléndidos bebés nacen sin su ayuda.

Nunca podría poblar la tierra,

no es, digamos, muy frecuente.

 

Que la gente que no conoce un amor feliz

afirme que no existe un amor feliz en ningún sitio.

 

Con esa creencia les será más llevadero vivir, y también morir.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923. Hasta la fecha no ha publicado más de 250 poemas, pero cada uno de sus textos posee precisión extraordinaria, así como un ritmo que se mantiene a pesar de la traducción. Me encantaría escucharla en su idioma original, para poder apreciar su ritmo y su delicada elaboración, que es capaz de mantenerse en sus traducciones. Traducir poesía resulta sumamente difícil por estos aspectos que resaltan en su poesía: mantener la precisión con la que la poeta articula el poema, conservar el ritmo interno del mismo y su musicalidad, los versos y la estructura de las frases… Las palabras, en general, no suenan igual en distintos idiomas.

Ganó el premio Nobel en 1996 por “una poesía que, con precisión irónica, permite que el contexto histórico y biológico salga a la luz en fragmentos de realidad humana”. Podríamos preguntarnos, por muchos de sus textos, también: ¿Una poesía feliz? ¿Es normal, seria, útil? He escuchado a varios lectores de literatura y, en particular, de poesía decir que, prácticamente, no existe tal cosa como un poeta feliz… Han insistido en el asunto y, como mucho, han logrado decir que Whitman podría serlo. ¿Podría? Hanni Ossott dice esto: “El único poeta feliz que he conocido es Whitman y percibo en sus profundidades una suerte de esfuerzo por conquistar la alegría”. No digo que Szymborska sea, únicamente, una poeta feliz, pues muchos de sus poemas hablan sobre la guerra, el terrorismo, y están llenos de ironía, así como de cotidianidad. Una escritora polaca de postguerra tiene que pasar por muchas de estas cosas, pero en sus poemas se nota la felicidad del instante, así como temas de importancia para el ser humano. La poesía feliz existe, y es visible en muchos autores que, inclusive, hablan muchas veces del dolor, pero que consiguen la armonía entre estas fuerzas y, muchas veces, desarrollan ambas en su poesía. Nos encontramos, y nos relacionamos más, con los autores que están en sintonía con nosotros, que hablan de los temas con los que mejor nos llevamos.

Szymborska cuestiona a la sociedad con este poema, nos hace cuestionarnos a cada uno. ¿Conocemos algún amor feliz? ¿Lo hemos visto, lo hemos vivido? Hemos, probablemente, experimentado el impacto que éste genera en quienes lo ven, en quienes encuentran una pareja feliz, aislada del mundo… ¿Alguien puede atreverse a afirmar que nunca ha visto un amor feliz en el mundo? ¿O que ha sido un amor falso, forzado, falaz? Si es así, espero que esa creencia les haga más llevadera la vida… y la muerte.

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 1996 (en inglés): http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1996/

@SaetasdeLuis

5. Zazen en la montaña Ching –Ying

Poema #5

Zazen en la montaña Ching –Ying

Las aves han desaparecido del cielo.

Ahora la última nube se escurre.

 

Nos sentamos juntos, la montaña y yo,

hasta que sólo queda la montaña.

Li Po

Poeta chino (701-762) Uno de los poetas de la dinastía Tang. Reconocido por su espíritu libre y amor a la bebida.  Se dice que murió ahogado en un río al tratar de abrazar el reflejo de la luna, en estado de embriaguez.

Cuando el tiempo de la acción ha trascurrido y uno se rinde ante el reposo. Pareciera que el velo que recubre las cosas simples de la vida se desvaneciera y entonces se puede ver… Ver realmente, sin apuro y con detenimiento como: “ahora la última nube se escurre.”

De la poesía china me gusta  esa fijación por la naturaleza y las cosas simples de la cotidianidad.  Los poemas que conozco de Li Po tienen una sencillez especial, es como si despojará a la palabra de sus complicaciones o revestimientos y la diera como gema pura para su admiración.

En este poema me detengo repetidas veces en su última estrofa.  Recuerdo lo que prevalece: las cumbres, el cielo, las estaciones y lo efímero del ser humano. Imagino la seriedad inmóvil de la montaña y lo fugaz del pensamiento del hombre. Me hace pensar en este mundo, donde se agotan las montañas, ríos y laderas, para aparecer inesperadamente un mundo de asfalto. Me pregunto entonces: ¿Ya no estaremos la montaña y yo? ¿Ya no quedará ni siquiera la montaña? ¿Entonces qué es lo que prevalece? ¿Prevalecerá el pensamiento del hombre aunque ya no esté la montaña que lo acompaña?

Es así como yo busco un camino de retorno… yo requiero la montaña.

@LauraAlessR

4. Elemental

Poema #4.

Elemental.

¿Por qué la gente no deja de ser amable

o de pensar que es amable o de querer ser amable

y se hace más bien un poco elemental?

 

Pues el hombre está hecho de elementos.

Fuego, y lluvia, y aire, y viviente marga

y nada de esto es amable

sino elemental,

el hombre está desviado del lado de los ángeles.

 

Yo quisiera que los hombres regresaran a su equilibrio entre los elementos

y fueran un poco más fogosos, tan incapaces de mentir como el fuego.

Quisiera que fuesen leales hacia sus propias variaciones, como lo es el agua,

que atraviesa todos los estados de vapor y torrentada y hielo sin perder la cabeza.

 

Estoy cansado de la gente amable,

de algún modo son una mentira.

D.H. Lawrence

 

David Herbert Lawrence (11 septiembre, 1885-2 marzo, 1930) nació en Eastwood, pueblo de Nottingham, Inglaterra. Es más conocido por sus novelas, cuentos y ensayos, pero escribió más de 800 poemas. Durante toda su vida viajó por buena parte del mundo, escribió montones de libros, pintó, compartió con personalidades importantes de su época y siempre dijo lo que opinaba.

Este poema es parte de sus Pansies (Pensamientos), porque según él mismo dice, presentándolos, son eso más que cualquier otra cosa: “siempre he creído que un pensamiento real, no una argumentación, sólo puede existir en verso o en alguna forma poética”, dice. “Así pues desearía que estos Pansies fuesen recibidos como pensamientos más que como cualquier otra cosa (…). Me gustaría que fuesen tan fugaces como las propias flores que llamamos pansies, que se marchitan tan pronto y cuya variedad de aspecto es tan fascinante mientras duran. (…) No quiero flores eternas, y no quiero ofrecérselas a nadie. Una flor pasa, y eso es tal vez lo mejor de ella.”

Con una sencillez absoluta, este poema -este pensamiento– de D.H. Lawrence resuena por su contenido, por la idea en sí: ser elemental. ¿Qué sucedería, ciertamente, si los hombres regresaramos a nuestro equilibrio entre los elementos? ¿Si se dejara de lado la hipocresía que, de algún modo, muchas veces está presente, para volver a lo que es realmente elemental? Alguna vez lo fuimos, de eso podemos estar seguros, y esa esencia se mantiene en nosotros. Todo está constituido por un balance entre los elementos. Quizás es momento de que redescubramos nuestra elementalidad.

@SaetasdeLuis