59. Destino

Poema #59

Destino

Un oscuro impulso incendió mis bosques

¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.

Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.

El último polvo nubló la frontera.

Inquieta y sumisa, me quedé en mi voz.

Enriqueta Arvelo Larriva

Poeta venezolana. Nació en Barinitas, un pueblo de los Andes, en 1886. En el año 1948 se muda a Caracas. En 1957 pública “Mandato del Canto” y recibe el Premio Municipal de Poesía. Sus poemarios publicados fueron: “El cristal nervioso” (1930),”Voz aislada” (1939), “Poemas de una pena” (1941), “Mandato del canto” (1946) “Poemas perseverantes” (1960) y “Antología poética” (1976). Fallece en 1962.

Primero decidí esperar para publicar este poema. Cuando intento escribir sobre él no puedo. Me encanta (mucho) y aunque esperé un tiempo considerable, la imposibilidad continúa. Aun así, no quiero esperar más y con el espíritu esperanzado quisiera que alguien se animara a comentarlo.

@LauraAlessR

32. Llegas

Poema #32.

Llegas.

Llegas. Tus ojos vienen firmes.
Gallardos, con las armas de los internos fuegos.
Yo quiero ser sencilla como el hilo sin perlas,
ágil como en la copa es la gota del borde.

 

Yo quiero ser sencilla, pero tú me complicas
alzándome a una estrella trémula e invisible.
Yo quiero ser sencilla. Y me colmo de quiebras,
y soy un laberinto y mi clave se pierde.

 

Quiero el ritmo sereno y mi inquietud florece.
Y la flor indecisa, con hojas asustadas,
desploma tu firmeza.

 

Y descanso en la fuga de tus ojos vencidos.
Y soy ligera y simple, como el hilo sin perlas;
ágil como la gota del borde.

 

Enriqueta Arvelo Larriva.

Poeta venezolana, nace en Barinitas en 1886 y muere en Caracas en 1962. Su primer poemario, de 1939, Voz aislada, enuncia lo que fue el desarrollo de su obra poética, en gran parte sin salir de su pueblo natal, entre los llanos y los Andes. En Enriqueta, dijo Alfredo Silva Estrada “imagen y ritmo fluyen unidos en un solo movimiento”. Es considerado por algunos críticos que su obra funda la voz poética femenina en Venezuela. Juan Liscano dijo en su Panorama de la literatura venezolana actual que ella “encontró la vida en un guijarro, en una brizna que vuela, en la de una fruta, en el reflejo del agua, en el vuelo del pájaro”.

Alfredo Silva Estrada dice también que “ser poeta, simplemente, es tener una voz. Tener voz es buscarla interminablemente mediante un sondeo profundo. Enriqueta parece haberlo intuido así desde un comienzo. La Poesía es por igual un intenso decir y un concentrado escuchar”. Una conversación con el paisaje y el universo mismo, con todo lo que sucede; decir y escuchar, fluir en un solo movimiento. La escritura de Enriqueta Arvelo Larriva contiene esa pureza del paisaje que se mantiene no sólo en las imágenes que crea, sino también en el mismo ritmo que mantiene su poema, en la intimidad de una figura que parece fundirse con el paisaje, con los elementos.

Poco (o quizás mucho) puedo agregarle al poema y a lo que dice, con la claridad y la pureza de un cristal nervioso (título de otro de sus poemarios, 1941), ése que tiembla ante la llegada del otro, porque es, también, transparente ante su mirada. Me atrevo, también, ya que publico esto un primero de enero, a extender el significado y permitir que el poema le hable también al nuevo año que llega; queremos ser sencillos, ritmo sereno y ligereza, y esperamos que así sea durante todo el año, “ligeros y simples, como el hilo sin perlas; / ágiles como la gota del borde”. Gracias por leernos, por comentar, y por estar aquí de nuevo, al comienzo del 2012.

@SaetasdeLuis